Teixeira Vitienes se ha mostrado como loco por ayudar al Barça hoy, frente al Sevilla.

En un partido absolutamente aburrido, en el que ambos equipos se han mostrado absolutamente mediocres, sin la menor tensión, el "colegiado" se ha convertido en el protagonista principal y jugador número doce culé, pitando faltas absolutamente inexistentes a diestro y siniestro hasta conseguir la expulsión de un jugador sevillista merced a una primera tarjeta amarilla mostrada en una jugada en la que ni siquiera ha habido falta.

Ha escamoteado un penalty sobre Kanouté y no ha pitado una pena máxima a favor del Barça simplemente porque no ha habido oportunidad para ello, dado el juego absolutamente ramplón y desinteresado de un equipo en cuyo juego se parecía mucho más a un Levante que a un equipo de campanillas. Algún día Messi se hartará de correr para que sus compañeros se toquen las pelotas y cobren lo mismo por ello.

Pero lo cierto es que el Barça ha dado hoy una imagen de absoluta desidia y holgazanería sobre el terreno de juego.

Afortunadamente, se ha encontrado con un Sevilla que no es ni la sombra del que fuera a las órdenes de un Juande Ramos que triunfa, hoy, en la Premier. Manolo Jiménez está muy lejos de ser un digno discípulo del maestro y su equipo sigue practicando un juego rudimentario, falto de táctica y disciplina. Hoy, con Juande en el banquillo, el Sevilla habría goleado a su oponente, aún contando éste con la ayuda arbitral de un lamentable Teixeira Vitienes que ha podido organizar un buen cacao en un partido sin la menor complicación. Los últimos quince minutos del encuentro han sido todo un recital arbitral de faltas inexistentes que han motivado la aparición de pañuelos blancos en la grada sin la menor necesidad, dado el juego absolutamente desmotivado de ambos equipos.
El único que ha merecido la prima por el empate culé ha sido el trencilla.