Ayer se disputó en Bilbao el partido de la independencia, de la libertad de expresión, de la tolerancia, del respeto, de todo…, menos de fútbol. Euskadi y Catalunya aunaron sentimientos y lucharon todos bajo una misma bandera: la de la libertad.
La de la libertad para insultar. La de la libertad para asesinar. La de la libertad para exigir respeto quemando la bandera de tus hermanos. Esa libertad que te ofrece la posibilidad de alzarte como la voz de toda una “nación” y de coartar y amenazar a los que no sigan tu ideología. Esa libertad que te permite utilizar símbolos propios de otros ideales, alejados a los tuyos, e implantarlos en tu bandera.
Ustedes se preguntarán por qué en este blog futbolero no se habla de fútbol como viene siendo habitual. Pues la respuesta es bien sencilla: porque lo de ayer no fue un partido de fútbol. Porque cuando el comentarista de la televisión que retransmite el encuentro (TVC) se limita, durante todo el choque, a soltar frases de la calaña de “el partido para olvidar la represión de todo el pueblo fascista español”, no podemos catalogar al presente acontecimiento como deporte. No, no es deporte; eso es politiqueo barato, muy barato. Tan barato que podría orinar en ello y tirarlo posteriormente a la basura.
Pues si ellos quieren que mezclemos deporte y política los podemos mezclar, pero creo que los aficionados de a pié no seremos los perjudicados. Pienso que esos perjudicados podrían ser los presidentes que blanquean dinero con los clubs, o los que implantan a un equipo un partido político, como si fueran el payaso Berlusconi.
Algunos otros de los que leerán este artículo me identificarán con una de las dos posturas ideológicas que “campean” por este país. Porque según todos vosotros aquí solo existen dos tipos de personas: el español fascista que no permite la independencia de ningún territorio, y el catalán/vasco independentista que odia todo lo que no sea catalán/vasco y que cree que lo suyo es lo mejor del mundo. Pues déjenme decir que se equivocan. Aquí en este mismo país hay gente aparte, que tenemos nuestras propias opiniones que vuestros políticos corruptos no nos la van a hacer cambiar. Si aún así me quieren ubicar en alguno de los dos esteréotipos, adelante, me importa más bien poco.
En resumen, lo de ayer es una muestra más de la cara oscura del fútbol. Todo el tinglado mediático siempre busca esa cara del deporte rey. La violencia, el dinero, el odio,…Pues aquí la tienen: la política. La política que, queridos hermanos catalanes, os ha llevado a esto. Al intento de forjar una nación independiente basada en el odio y en el desprecio a vuestros hermanos. La política de mirar para otro lado cuando las cosas están feas. La política que gira en torno a una sola palabra: egoisme.
DoKiÈh - 30.12.2007
Artículo original aquí.
