Anda Raulito un poco mosca. La mierda de avión que les ha adjudicado su presidente le tiene a mal traer. En los desplazamientos de champions del equipo por tierras donde el exceso de ruido se penaliza desde hace tiempo, los chavales tienen que dormir, sí o sí en el frío hotel de destino. Sin su cámara de hipoxia, que le ha convertido en un ironman, que no desvanece por la falta de oxígeno, que puede corretear por el Machupichu durante horas sin perder el aliento. Pero la jodía Saeta le está rompiendo el plan de entrenamiento en altura que han colocado en su dormitorio, cual niño burbuja.
Un negocio redondo oiga, habían montado el tinglado del avioncito, con el abuelo Di Stefano como maestro de ceremonias, para que los desplazamientos resultaran más ágiles, no depender de nadie, vender imagen y ahorrar dinero. Caldereta fiel a los chow que no show, brindaba con champán ( Moét Chandon supongo) en la T1 dando alas al gran Real Madrid aéreo, a un gran equipo de fútbol que planeaba los cielos con su "avión".
La agilidad de la Saeta es estupenda por el norte de Europa, donde en la mayoría de los países tiene prohíbido operar de noche, el ahorro se desvanece cuando tienes que pagar un día más en hotel de gran categoría a todo lo que mueve un equipo de fútbol, chupópteros includos. La comodidad se pierde cuando los jugadores en vez de regresar raudos y veloces a sus domicilios tiene que esperar al alba para despegar.
Y nos queda la imagen, ahí si que han estado fuertes los tíos, un Md-83 tuneado como si fuera un Seat 1430, bautizado en 1986, que se pasó cuatro años en las puertas de un desguace hasta que Swiftair se lo llevó cambiándole los dos motores que lleva en la deriva. Un avión que pese a que Mcdonell Douglas le confiere una autonomía de 4100km, este modelo en concreto no puede llegar a más de 3500 km, si se llega a la final a Moscú, tendrían que hacer escala.
Esto es merchandasing chavales, y para más inri, el último incidente en Barajas con un avión de carga al que no le abrió el tren de aterrizaje, cortando durante horas una pista, tenía como protagonista un aparato de la compañía que opera la Saeta, Swiftair.
Mientras tanto Raulito, el orondo Pedja y el histriónico Calderón le recomiendan que ahora es mejor dormir en la ciudad donde se ha jugado, que si es por su entrenamiento "especial" que no se preocupe, van a encargar unas cuantas botellas de butano con aire enrarecido a las que encajarán una mascarilla, para que duerma como en casa. Al 7 blanco le parece un mal arreglo, un parche, un remiendo, algo poco recomendable.
Majete esto es lo que se lleva en la Casablanca, Caldereta y el montegrino, chapuzas a domicilio.
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