Esta noche me entró un apretón y, para silenciar el sonido de mi esfínter, se me ocurrió poner la radio. Sintonicé al azar y salió la musiquilla del lobito y el rá-rá-rá, y a continuación la cotizada voz del locutor José Ramón De la Morena, al que no escuchaba desde hacía años. Sí, ese que cobra mil millones al año, o más. Hablaba de la tristeza de los jugadores españoles de baloncesto y soltó una curiosa frase: el pañuelo que
enjuaga las lágrimas. Bien pronunciadito: enjuagar. Pensé que tal vez se debía a un error disléxico repentino, porque no me puedo creer que el periodista que más cobra en España no sepa la diferencia entre enjuagar y enjugar. Pero unos minutos después volvió a las andadas con la misma frase: el pañuelo que enjuaga las lágrimas. Cabe decir que tras esto me limpié el culete y apagué la radio para venir aquí a protestar por esta incultura lingüística que asola a nuestros periodistas mejor pagados.

Señor De la Morena, a ver si aprende usted a conjuagar bien los verbos, porque esto de confundir el enjuague con el enjugue queda muy feo en boca de un periodista deportivo tan bien remunerado. Me voy, que tengo que enjuagarme la boca llena de veneno y enjugarme las lágrimas de la risa.
Au revoir.P.D.: Felicidades a los culés por el empate. Ulegué el mejor de los dos últimos partidos, y lo digo en serio.