Megía Dávila (no podía ser otro) ha vuelto a protagonizar un nuevo robo perpetrado para favorecer a un grande: el nuevo equipo del Régimen, sobre una panda de "yogurines" que (todo hay que decirlo) se han batido el cobre como auténticos jabatos pese a las enormes diferencias técnicas y peseteras de ambas plantillas y que, de no ser por la colaboración y la ayuda inestimables de este guardia civil chusquero, vergüenza de cualquier estamento arbitral, posiblementa habrían arrancado un punto en la sede culé, para vergüenza y escarnio de los supermillonarios.
El penalty con que ha castigado Megía al Athletic sólo ha estado en su mente (lo estaría deseando pitar). Y, posteriormente, la ley de la compensación que ha tratado de aplicar con las expulsiones ponen en evidencia la catadura de este sujeto. Por no hablar del "gol fantasma" que ha concedido y que, como todo el mundo ha visto en televisión, no ha sido tal gol porque el balón levanta claramente el yeso de la línea de gol y sale del marco de la portería.
EXIJO desde estas líneas (que, al menos, me dan el derecho al pataleo ante esa panda de burócratas, abrazafarolas y barrigas agradecidas que gobiernan nuestra competición liguera) la defenestración, ¡de una vez!, de este Megía Dávila y de la cúpula arbitral que ha propiciado que nuestro estamento de jueces sea un circo autoritario y totalitario propio de una dictadura bananera. La desproporción existente entre el nivel de nuestro fútbol, de nuestra competición liguera y sus árbitros es para sonrojar a cualquiera.
¡¡FUERA YA, MEGÍA!! Una vergüenza para nuestro fútbol. ¡¡YA BASTA!!
