Tras la propuesta de los otros candidatos a la presidencia del Athletic, que han elegido a Caparrós para el banquillo de San Mamés, debería ser suficiente la propuesta del candidato Javier González para llevarse el gato al agua. Con Caparrós y su "fútbol" primitivo, rácano y ramplón, el Athletic tendría asegurado su billete para la Segunda División, la próxima temporada.
Con Del Bosque, de ser cierto el compromiso de González, el Athletic tendría una de las pocas esperanzas que le quedan para volver a sus orígenes y a la estabilidad definitiva.
Sin embargo, el club vasco está perdiendo auténticas oportunidades para reforzar la plantilla con valores de futuro. Se le ha escapado, incomprensiblemente, el fichaje de Kepa, y el inmovilismo que está produciendo el proceso electoral en plena época de fichajes va a condicionar, sin duda, el futuro inmediato del equipo y, probablemente, del club.
