No llego a entender los fundamentos del fútbol sala. La única explicación que encuentro a su éxito es que se trata de un deporte muy parecido al fútbol y muy asequible a todas las edades, que aprovecha las instalaciones de otros deportes, por lo que no necesita de otras infraestructuras dedicadas. Sin embargo, es un juego realmente absurdo, en el que cuatro jugadores de campo repiten una y otra vez los mismos pases, las mismas jugadas con muy pocas opciones estratégicas que poder desarrollar sobre una pista realmente pequeña en la que la virtud fundamental es, además de una técnica individual depurada, una enorme velocidad.
Sin embargo, me resulta realmente inexplicable la falta de implantación del Fútbol 7, muchísimo más aproximado al fútbol 11 en todos sus aspectos, incluido el táctico. Seis jugadores de campo brindan mayores variantes estratégicas y mayores posibilidades para el espectáculo futbolístico genuino. Por otra parte, es un deporte que necesita de pocas inversiones en instalaciones, si bien algo mayores que el fútbol sala. Pero, por contra, ofrece las mismas posibilidades reales que el fútbol en espacios mucho más reducidos. Sin contar con que estamos ante un deporte-juego que ofrece ilimitadas posibilidades de formación a la juventud de cara a abastecer las canteras de los clubes de fútbol y, a la par, permite el juego a personas cuya edad les impide continuar la práctica de éste.
No entiendo la falta de apoyos a esta variante del Fútbol. Estamos entrando en una época en la que se va haciendo cada vez más difícil mantener económicamente un club con garantías de futuro y a niveles, pues, de alta competición. Los costes de los jugadores estrella se han disparado hasta extremos realmente ridículos e inaceptables: 80 millones de euros por Kaká, 24 millones por un jugador de 30 años cuyas ansias competitivas están saturadas.....A la vuelta de pocos años, el fútbol será un mero espectáculo circense enlatado en el que sólo podrán participar los clubes de élite, sin lugar para otros equipos de un potencial económica inferior. La liga profesional se verá ineludiblemente reducida a diez o doce equipos que se repartirán la tarta mediática sin opciones para divisiones inferiores. Vale la pena ir pensando en otras opciones que deriven y dividan la atención de los aficionados hacia antiguos conceptos competitivos basados en la cantera propia, en la defensa de unos colores realmente sentidos como propios y, a la vez, en la práctica posible de un deporte asequible a todos y con las raíces arraigadas en el colegio, el barrio, la asociación, el pueblo, la ciudad. Una vuelta a los orígenes para retomar el camino correcto.