Hace tiempo busqué por internet cosas del Toro y escribí reuniendo lo que había encontrado hechos en la historia de este club, espero que os guste como me quedó.El pasado Domingo 3 de Diciembre, un histórico en Italia y en Europa cumplia 100 años de vida. El club más desgraciado de todos los tiempos. El Torino FC.
La fundación en 1906 del Torino tuvo lugar cuando una serie de disidentes del Juventus (fundado en 1897), entre ellos uno de sus vicepresidentes, se unió a un grupo de integrantes de la alta burguesía de la ciudad, de aficionados futbolísticos suizos que trabajaban en la capital del Piamonte y de integrantes del ya desaparecido Football Club Torinese para dar vida a un nuevo club.
La fecha oficial de inscripción del FC Torino es la del 3 de diciembre de 1906, cuando fue fundado en el primer piso de céntrico turinés Bar Norman, en la sala denominada Birreria Voigt. Luego pasó a la denominación de Torino Calcio y en agosto de 2005 a Torino Football Club.
Ganó su primer Scudetto en la temporada 27-28, no volvió a ganarlo hasta la época del "Grande Torino" 42-43, 45-46, 46-47, 47-48, 48-49 y el último lo conquistó en la 75-76.
Se hizo con cinco Copas de Italia en las temporadas 35-36, 42-43, 67-68, 70-71 y 92-93. Así mismo fue subcampeón de la Copa de la UEFA en la 91-92.
¿Por qué el club más desgraciado?
Años 40, un equipo de leyenda casi invencible, no en vano en Mayo de 1948 el seleccionador italiano Vittorio Pozzo convocó a 10 jugadores del Torino para jugar contra la potente Hungría a la que derrotó, se hacía con la hegemonía del fútbol en Italia, y en Europa cuando no habían competiciones europeas se adjudicaba con cuantos amistosos disputase por el continente.
Un año después de aquel partido contra Hungría, el 3 de Mayo de 1949, el histórico "Grande Torino" jugó su último partido. Acudió a Lisboa para disputar un partido amistoso frente al Benfica portugés como homenaje a José Ferreira, en su adiós al fútbol, el mismo José Ferreira le pidió a Valentino Mazzola su presencia y la de su equipo para jugar dicho partido. El encuentro, en el que pudo haber estado también Kubala si hubiese aceptado fichar e ir con el conjunto italiano, era más un enfrentamiento Portugal-Italia que un partido entre dos clubes por la numerosa cantidad de intregantes de sendas selecciones.
Al día siguiente:
La squadra compuesta por Valerio Bacigalupo, Aldo y Dino Ballarin, Milo Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fadini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Grava, Giuseppe Grezar, Ezio Loik, Virgilio Maroso, Danilo Martelli, Valentino Mazzola, Romeo Menti, Piero Operto, Franco Ossola, Mario Rigamonti y Giulio Schubert.
Los dirigentes Arnaldo Agnisetta y Ippolito Civalleri, el director técnico Egri Erbstein y el entrenador Leslie Lievesley, el masajista Ottavio Cortina, los periodistas Renato Casalbore (Tuttosport), Luigi Cavallero (La Stampa), Renato Tosatti (Gazzetta del Popolo), el organizador Andrea Bonaiuti.
La tripulación capitaneada por Pierluigi Meroni, más Antonio Pangrazi, Celestino D' Inca y Cesare Biancardi.
Todos ellos emprendían de madrugada el viaje de vuelta a Turín. A las 17:05 hora local, el trimotor "FIAT N.212" de las entonces denominadas "Aviolineas Italianas" se acercaba al aeropuerto de Turín, después de haber efectuado una escala técnica en Barcelona. Niebla, lluvia, tiempo infernal.. Sobre la colina de Superga se encuentra la Basílica que recibe el mismo nombre, en sus muros del jardín se estrella aquel avión.
Los componentes del club, periodistas, tripulación, todos fallecieron en el acto.
Faltaban 4 partidos para el final del campeonato, y decidieron jugar con los reservas, (lo que ahora sería el equipo filial). A petición de Juventus, Inter y Milan, se decidió que los equipos que se tenían que enfrentar al Torino, lo hiciesen también con los equipos reservas. El Grande Toro ya no estaba, pero ganaron los 4 partidos, y el título, que ya había sido concedido después del accidente, se ganó también en el campo.
Desde ese día, la Basílica de Superga, donde actualmente se encuentran restos del avión, una placa con los nombres de los fallecidos y una lápida, se convirtió en un lugar de peregrinación para los aficionados del fútbol, en particular para los torinistas.
Dos días después, en los funerales, estuvieron presentes más de medio millón de personas, incluidas las autoridades más relevantes del mundo del fútbol. Turín despedía a sus campeones, que eran también los campeones de un país que quería volver a ponerse en pie.
http://www.youtube.com/watch?v=I9dtTAjVbgASin duda, el peor y más grave suceso en su historia.
Pero el momento fundacional del mito del Toro fue probablemente el partido Torino-Legnano de 1921, semifinal de una Liga que entonces se disputaba por un sistema mixto de eliminatorias y grupos. El Torino y el Legnano, empatados a puntos, disputaron un encuentro para decidir quién llegaba a la final, pero los 90 minutos acabaron en empate a uno. En la prórroga, de 60 minutos, no hubo goles. El árbitro ordenó entonces que se jugara otra media hora. A los ocho minutos de la segunda prórroga, agotados, ciegos, los jugadores de ambos equipos protagonizaron un célebre beau geste: dejaron el balón quieto en el césped, se dieron la mano y renunciaron a seguir en la competición.
Después de Superga, no podía ser de otra forma, y el mito del Toro tuvo que continuar.
El Torino tuvo en los años 60 a uno de los futbolistas más exquisitos, excéntricos y sentimentales de todos los tiempos: Gigi Meroni, la mariposa grana. Meroni murió el 15 de octubre de 1967, en la cima de su carrera, accidentalmente atropellado a la salida del estadio por un joven tifoso que le adoraba; el muchacho que conducía el coche, Attilio Romero.
Fue ese 15 de octubre de hace 37 años cuando desgraciadamente voló para no volver Gigi Meroni. Pocos futbolistas fueron tan amados y criticados como Meroni, un tipo peculiar, irremediablemente libre. Quizá en su debut alguien recordó que el piloto del avión de Superga se llamaba también Meroni. Un Meroni rompió el alma del Toro y otro Meroni se la devolvió: con aquel tipo flaco en el extremo, le daba igual la derecha que la izquierda, los grana parecían destinados a recuperar la primacía turinesa.
Gigi Meroni pertenecía a la categoría de los Garrincha y los Best. Era un genio loco que regateaba tres veces al mismo contrario si pensaba que ese engorro resultaba estéticamente apropiado para un juego que sólo entendía él, que sorteaba de forma humillante al contrario y luego se paraba a consolarle, el insigne Dino Zoff recuerda una de esas ocasiones, que escandalizaba a la pacata Italia de la época dejándose barba, viviendo amancebado con una chica polaca y pintando cuadros de cierto mérito. Medio país le adoraba y el otro medio le detestaba. Muchos le culparon de la derrota contra Corea en el Mundial de Inglaterra 66 pese a que no jugó. La Gazzetta dello Sport desencadenó una furiosa campaña contra Meroni.
Y, sin embargo, quienes le vieron jugar no le olvidan.
Ese 15 de octubre de 1967, al concluir un partido, Gigi Meroni fue atropellado por un joven de 18 años, tifoso del Toro, que acababa de sacarse el carnet. Después de llorar a Meroni, cuyo féretro fue expuesto en el centro del estadio, la afición fue a animar al conductor a su propia casa, hundido en una depresión espantosa, y allí le regalaron una gran foto de Meroni. Aquel muchacho que mató a una mariposa de 24 años que se llamaba Attilio Romero con el paso de los años llegó a ser presidente del club.
El mito no terminó aquí.
En 1992, el Toro llegó a la final de la UEFA. El partido de ida, Ajax-Torino, terminó 2-2. En la vuelta, en Turín, el Torino perdió 0-1 después de lanzar el balón nada más y nada menos que cinco veces al palo.
Sin embargo...
En el partido con que celebraba el centenario, el Torino venció 1-0 al Empoli. Al Empoli le anularon un gol legal. El gol del Toro, espectacular, llegó casi en el último minuto. Tratándose del Toro, fue extraño. Como si Richard Blaine, por una vez, embarcara con Ilsa en el avión de Lisboa y mandara a paseo Casablanca.
Piove quasi sempre il 4 maggio: anche il cielo, in quel giorno, si ricorda di piangere.
Saludos.